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LAS BIENAVENTURANZAS DE VACACIONES
Bienaventurados los que hacéis de vuestras vacaciones un tiempo
de descanso auténtico y disfrute integral.
Bienaventurados los que dedicáis las vacaciones a hacer lo que durante
el año deseáis, pero no podéis, y eso que hacéis es positivo para vosotros y para los demás.
Bienaventurados los que aprovecháis las vacaciones para ampliar vuestros conocimientos y ensanchar vuestra sensibilidad.
Bienaventurados los que no convertís las vacaciones en un "tiempo muerto", sino que termináis satisfechos de cómo las habéis vivido.
Bienaventurados los que aprovecháis las vacaciones para refuerzo de vuestra espiritualidad.
Bienaventurados los que sabéis combinar el descanso necesario con el ocio creativo y sustancioso.
Bienaventurados los que no olvidáis que hay valores de atención permanente y que, por tanto, no admiten vacaciones.
Bienaventurados los que proyectáis las vacaciones desde una jerarquía de valores, conscientes de que seguís siendo hijos de Dios y templos de la Trinidad.
Anónimo.
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