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IMPRESIONES SOBRE MI ESTANCIA EN LOURDES
A lo largo de todo el año 2008 se celebra en Lourdes el año Jubilar, comemorando el 150 anivesario de las apariciones de la Santísima Virgen María a Bernardette Soubirous en la gruta de Massabielle. La primera aparición tuvo lugar el 11 de Febrero de 1858, y la última el 16 de Julio del mismo año. Las apariciones fueron 18 en total.
Yo recibí una invitación de la “Hospitalidad de Ntra. Sra. de Lourdes” de la Diócesis de Vitoria, para ir con una peregrinación de enfermos, que ellos organizan todos los años. Acepté sin dudarlo, ya que desde hace tiempo estaba desando ir a Lourdes.
Lo primero que quiero señalar, es que yo he tratado de vivir esta peregrinación, con un profundo sentido de fe. Me he sentido privilegiada al haber podido pasar 4 días en el lugar santificado por la presencia de la Virgen María, con sus apariciones a la niña Bernardita. Esta presencia la he sentido de manera muy especial, en la Celebración de la Eucaristía en la Gruta. Allí donde la Virgen dejó las huellas de su aparición. Emocionaba ver tantos enfermos, Voluntarios y muchísimas personas, de diversos países rezando con gran devoción. Todos unidos por una misma fe y sintiendo la protección cercana de la Virgen.
La Misa Internacional en la Basílica de San Pío X, fue uno de los actos más emocionantes, Habría dentro de la Basílica unas 30.000 personas, y algunos miles más en la explanada. Desde que comenzaron a llegar los primeros enfermos hasta el final de la Misa, pasaron unas tres horas y media. Yo pensé que habría enfermos, en sillas o camilla, muy incómodos tanto tiempo en la misma postura, sin embargo en sus rostros no se vieron síntomas de impaciencia, sino que reflejaban la paz interior y la devoción con la que seguían los rezos.
Otro acto impresionante fue el rezo del Rosario por la noche con antorchas encendidas. También era internacional. Tantos miles de personas, de distintos países, rezando todos las mismas oraciones, cada uno en su idioma. Al canto del el Ave María se levantaban las antorchas,como haciendo llegar al Cielo nuestra plegaria.
Finalmente quiero destacar la excelente organización, tanto la general de Lourdes, como la del Voluntariado de Vitoria. Estos eran como los ángeles de la guarda para los enfermos. Además de trasladarnos en silla de ruedas para los distintos actos, se ocupaban de la limpieza de las habitaciones, del servicio del comedor y para los de gran invalidez, eran doblemente ángeles, ya que les tenían que hacer todo: darles de comer, asearlos, vestirlos. Y acompañarlos siempre. Desde estas líneas quiero darles las gracias, por tantas atenciones recibidas, por su amabilidad y buen hacer siempre, para con todos .
Para todo el grupo quiero que sepáis que os tuve muy presentes. Le pedí a la virgen su especial protección para cada uno. Ella sabe de nuestras necesidades y ojalá sintáis su protección en vuestras vidas. Yo la he sentido.